La promesa de la redención incluye también el retorno de la ordenación de los sabios y el establecimiento de un Gran Sanhedrín o Sanhedrín Mayor que actúe como Gran Tribunal. Los miembros de este cuerpo deben ser sabios en la Torá y entendidos en las diferentes ciencias, especialmente en los temas vinculados a la economía, la sociedad y a las diferentes culturas, expresado metafóricamente por las fuentes como la habilidad de comunicarse en «setenta idiomas». Cuando tengamos el mérito de que ello ocurra, estos sabios analizarán y procesarán todas las leyes de la Torá de un modo que resulte compatible con la sociedad y la economía contemporáneas, y lentamente devolverán a la totalidad del derecho de la Torá a su sitial. O sea, las leyes de la Kneset (parlamento israelí) y los reglamentos ciudadanos seguirán existiendo y paulatinamente, los sabios del Sanhedrín analizarán junto a los representantes populares qué corresponde modificar o mejorar y qué derogar, salvaguardando los derechos de todas las personas para que nadie resulte perjudicado en el proceso de elevación y mejora del sistema judicial.
En el interín, mientras los jueces se vean inspirados por los valores de la Torá y sus principios, y paralelamente los eruditos halájicos, los juristas y los economistas profundicen en el discernimiento de la normativa adecuada según la Torá, avanzaremos hacia el gran ideal del derecho bíblico que habrá de elevar a la sociedad en su totalidad hacia los valores de la verdad y la paz.