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Shabat, el pueblo de Israel y la salida de Egipto

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Shabat, el pueblo de Israel y la salida de Egipto

Desde que el mundo fue creado y hasta la aparición del pueblo de Israel el Shabat se encontraba solitario, carente de quien pueda revelar su santidad y su bendición. Si bien de su santidad oculta se derivaba la bendición que permitía al ser humano comprender el valor de su trabajo y descansar de su labor, esta bendición era reducida, por lo que el ser humano se encontraba subyugado a la satisfacción de sus necesidades y carente de valores Divinos por medio de los cuales poder redimirse. Como expresión aguda de este estado de cosas, la nación egipcia sometió a los hijos de Israel, los transformó en esclavos y los obligó a realizar trabajos forzados para poder satisfacer las necesidades y los deseos bajos de los esclavizadores. Esto fue así hasta que HaShem nos sacó de Egipto, nos dio la Torá y el Shabat, y de ese modo nos hizo libres del sojuzgamiento a aquella idea de que el fin último del ser humano es conseguir la mayor cantidad posible de bienes y satisfacer sus apetitos. 

O sea, el Shabat tiene por objetivo establecer en nuestro seno los valores Divinos que se revelaron en la salida de Egipto, y por su intermedio transformarnos en personas libres. Tal como fue dicho: «Observa el día de Shabat para consagrarlo… Habrás de recordar que esclavo fuiste en la tierra de Egipto y que HaShem tu D’s te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido, por esto te ha ordenado HaShem tu D’s observar el día de Shabat» (Devarim-Deuteronomio 5: 11-15). Por medio del Shabat el pueblo de Israel se conecta con el ideal superior y le confiere significado interior a los seis días de la acción, para que no se vean sujetados a la necesidad de la supervivencia y a la satisfacción de necesidades, sino que la labor en estos días se lleve a cabo con libertad, para elevar al mundo y perfeccionarlo. Esto será así hasta que la totalidad de los seres humanos se vea liberada del yugo del trabajo que se decretó sobre la humanidad a raíz del pecado del primer Adam, y el mundo todo vuelva a ser similar al Gan Edén. Por ello, las personas pudientes están preceptuadas de dar descanso en Shabat a sus siervos y a sus sirvientes, para que estos puedan revelar la libertad que anida en sus almas.   

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